Vamos a visitar la Villa de Alburquerque, villa medieval de la que podemos disfrutar de calles empedradas y un bien conservado barrio medieval que nos conducirá al Castillo de Luna.

Iniciamos el recorrido por la puerta de la Villa, y andando por sus calles empedradas podemos ver como algunas de las casas encaladas conservan arcos ojivales de granito en sus puertas dando un aspecto gótico al conjunto. A la subida de unas escaleras que aparecen a nuestra izquierda nos encontramos con la iglesia de Santa María del Mercado, merece la pena entrar y visitarla, para ver sus tres naves con pavimento de ladrillo y laudas sepulcrales, separadas por con arcos ojivales y de medio punto.

Pero la estrella de la visita es el Castillo de Luna. Entramos por la gran puerta de madera y subimos a por la escalera que nos conduce a las rampas de acceso y las cuatro puertas de entrada que nos conducen al patio de armas. En el se destacan: la Iglesia de Santa María del Castillo, el comedor, la cantina, dormitorios de la tropa y el aljibe. Desde aquí pasamos a la torre del Homenaje, que tiene cinco pisos de altura y esta almenada. Pero no podemos dejar de visitar, la Casa del Alcaide Mayor, las Mazmorras y la tahona.

Otra vez en la villa podemos visitar algunas de sus cinco iglesias más o pasear por sus calles y ver las fachadas de las casas blasonadas o acercarnos al pantano Peña del Águila y disfrutar de la vista, de las aves acuáticas y de la silueta del castillo de Azagala.